Este hotel está situado en una bonita zona en la parte más occidental de Bretaña. Se trata de una típica mansión bretona, rodeada de altos acantilados, justo enfrente del faro y de la histórica abadía antigua de Saint Mathieu. Es el escenario ideal para sus vacaciones de descanso. El restaurante, situado en un edificio del siglo XIV, está construido con piedras antiguas colocadas alrededor de las escaleras y la chimenea. En él se sirven platos refinados e innovadores con productos del mar completados con productos frescos y de temporada.